Otra forma de llevar Euskadi cerca. Así nacen las joyas Basque Icons

Cada verano miles de personas recorren Euskadi; muchas descubren por primera vez sus paisajes y otras tantas disfrutan una y otra vez de sus lugares favoritos. El hecho es que hay entornos que despiertan una conexión especial en quien los transita. Un paseo por la costa, un rincón de una ciudad o un detalle en la naturaleza pueden producir la sensación de estar ante algo que merece ser conservado.

Así nace Basque Icons, una colección de joyas de autor inspiradas en Euskadi y Navarra que parte de una mirada cercana a paisajes y símbolos que forman parte de nuestro entorno y queremos compartir a través del diseño. En ese deseo comienza un proceso creativo que parte siempre con una pregunta; ¿qué es lo que hace reconocible un lugar con solo una forma o un detalle?

Descubrir qué hace único a un lugar

Cuando nos encontramos ante un paisaje que nos impacta, solemos percibirlo como un conjunto: la fuerza del mar junto a Gaztelugatxe, las formas que dibujan los acantilados del Flysch, la arquitectura de una ciudad o un Eguzkilore colgado en la puerta de un caserío.

Pero trasladar esa impresión al diseño de una joya requiere detenerse en los detalles y descubrir qué elementos son capaces de transmitir toda esa personalidad. No se trata de reproducir un paisaje o un objeto, sino de encontrar aquellos rasgos que permiten reconocerlo y reinterpretarlos desde una nueva perspectiva.

Ese es uno de los grandes retos a la hora de crear cada joya de Basque Icons. Identificar qué hace único cada elemento para convertirlo en una pieza actual sin perder aquello que le da significado.

En la joya Gaztelugatxe, por ejemplo, la inspiración no está únicamente en la ermita o las escaleras, sino en la relación entre la construcción, la roca y el mar que la rodea. En el Flysch, el protagonismo está en las líneas naturales de sus estratos, esas capas que cuentan millones de años de historia y que convierten la costa vasca en un paisaje reconocible.

Algo similar ocurre con las piezas inspiradas en las ciudades. La joya Barandilla Donostia parte de uno de los elementos más representativos de la bahía de La Concha; el Corazón Bilbao recoge el origen de la ciudad; la Ciudadela de Pamplona y la Almendra Vitoria plasman espacios históricos que forman parte de la personalidad de ambas ciudades.

Diseñar es sintetizar

Una de las partes más importantes del proceso creativo está precisamente en decidir qué permanece. Una joya no puede contener todos los detalles de aquello que la inspira, por eso cada diseño requiere un ejercicio de selección: encontrar la forma, la geometría o el elemento capaz de evocar un lugar con una mirada más sencilla.

Esta fase se trabaja en los bocetos iniciales de cada pieza, donde se estudian las proporciones y las formas para que el diseño mantenga su identidad. En esa búsqueda, muchas veces el detalle más pequeño es el más importante. Una silueta, una curva o una composición pueden ser suficientes para que resulte reconocible.

Ese planteamiento también está presente en las piezas vinculadas a los símbolos culturales. El Eguzkilore se simplifica manteniendo la fuerza de una tradición asociada a la mitología y la protección. El Lauburu conserva su geometría característica, mientras que la forma de la Mano de Irulegi conecta con las raíces más antiguas del territorio.

Cada una de estas piezas nace del mismo proceso de observar y transformar para crear un diseño propio que conserve toda su autenticidad.

Del diseño a una joya terminada

El proceso no termina cuando una idea queda definida sobre el papel. Antes de convertirse en una joya, cada diseño pasa por la creación de prototipos con las características y materiales definitivos que permiten comprobar sus acabados y detalles, hasta lograr el resultado buscado.

El siguiente paso es la fabricación de las piezas, que se realiza en talleres locales y en series limitadas, utilizando materiales de primera calidad, principalmente plata y oro en diferentes combinaciones y acabados.

Finalmente, todas las piezas se comercializan exclusivamente en las tiendas físicas de Eguzkilore y en la tienda online, con información sobre su origen y certificado de autenticidad.

Una forma diferente de recordar

Los paisajes y símbolos que forman parte de Basque Icons tienen algo en común; ser genuinos y despertar emociones que permanecen en el tiempo. Para algunas personas son lugares recién descubiertos que pasan a ser parte de su historia; para otras, espacios e iconos que forman parte de su identidad.

 

Para todas ellas representan lugares a los que volver, físicamente o a través de la memoria, conectados a recuerdos y momentos vividos. Una conexión que ahora también puede expresarse a través de estas joyas.

 

Por eso, el viaje no acaba. La colección Basque Icons está en continuo crecimiento, incorporando nuevas piezas que amplían el recorrido por Euskadi y Navarra.

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